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restauracion-logoUno de los objetivos del Proyecto GEF es contribuir con la construcción de los procedimientos de restauración en zonas que han sido afectadas por la extracción minera en el Pacífico. Para conseguir este objetivo se desarrolló un protocolo de restauración, el cual será aplicado en una zona de 100 hectáreas como proyecto piloto.

En conjunto con el Instituto de Investigaciones Ambientales del Pacífico (IIAP) se realizó una preselección y diagnóstico ambiental de algunas áreas y sus zonas de influencia, para definir cuáles son los lugares que podrían ser sujeto de esta intervención.

En los municipios de Tadó y Medio Atrato se llevaron a cabo talleres, encuestas y observaciones de campo para obtener datos biológicos, entre otras labores, para así lograr un diagnóstico socio-ambiental que permitiera definir los contextos más apropiados para las acciones de restauración. Todo ello, con la participación de los consejos comunitarios de Asocasan y Cocomacia.

¿Cuáles son los problemas?

En estas zonas la extracción minera está generando problemas socio ambientales como:

  • Tala de bosques y destrucción de suelos.
  • Alteración de los cuerpos de agua y pérdida de profundidad por aporte de sedimentos.
  • Cambios en cauces de ríos y quebradas por intervención directa en los causes y las orillas.
  • Contaminación de fuentes hídricas y suelos con aceites usados y mercurio.
  • Migración y destrucción de especies de avifauna y fauna terrestre.
  • Pérdida de biodiversidad por intervención y destrucción de ecosistemas vulnerables.
  • Destrucción de suelos tradicionalmente utilizados para cultivos de pancoger.

¿En qué vamos?

Durante 2017 se han explorado sinergias con otros proyectos que tienen también metas de restauración en esta zona, con el fin de no duplicar esfuerzos y fortalecer los procesos. Esto se ha hecho de la mano con el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADS), el programa Oro Legal de USAID, Codechocó, el IIAP y las comunidades locales.

Actualmente, se ha avanzado en definir polígonos para la restauración y el fortalecimiento de la gobernanza de los consejos comunitarios. Se espera además que estos ejercicios conjuntos entre socios, permitan redefinir los costos por hectárea de restauración e incluir las variables de contaminación por mercurio, geotécnica e hidráulica al Protocolo de Restauración que desarrolló el IIAP y ha sido liderado por esta entidad, el MADS y Codechocó.