Viajeras del mar: Cocomasur

 

Las tortugas marinas Canáa (Dermochelys coriacea) y Carey (Eretmochelys imbricata) viajan miles de kilómetros para depositar sus huevos en las playas de Acandí y Playona. Esta zona en el Urabá chocoano ha sido declarada como área protegida y hace parte del territorio colectivo y ancestral de Cocomasur, un consejo comunitario comprometido con la conservación de este santuario natural.

Desde hace algunos años, Cocomasur monitorea las tortugas para colectar datos de anidación, medirlas, marcarlas y trasladar adecuadamente sus huevos a criaderos protegidos en la playa. Esta labor los ha llevado a identificar malas prácticas de turismo que pueden terminar afectando la reproducción de las tortugas. Preocupados por esta situación decidieron diseñar e implementar un producto turístico comunitario que promueva su protección en el marco de las actividades de observación.

Edwin Lozano, quien hace parte de Cocomasur, explica que su apuesta es tener un equipo de guías expertos que le brinden la mejor atención a los turistas, a la vez que protegen a estas especies marinas. Diego Amorocho, Coordinador del Programa de Especies para América Latina de WWF, destaca la importancia que tiene la llegada de estos viajeros marinos a las playas del Chocó: “una tortuga puede nacer en Colombia, crecer en Costa Rica, reproducirse en Australia y volver a Colombia a desovar. Este proceso sucede cada 3 o 4 años y representa sólo el 1% de sus vidas”.

El proyecto de ecoturismo de Cocomasur es uno de los 15 negocios que está siendo apoyado por la Iniciativa de apoyo a negocios de la biodiversidad, una convocatoria desarrollada por el Programa Pequeñas Donaciones del GEF / PNUD y el Proyecto GEF / PNUD Conservación de la biodiversidad en paisajes impactados por la minería en el Chocó biogeográfico, ejecutado por WWF Colombia. Conoce más haciendo click aquí.

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